El ronroneo es una de las señales más entrañables de un gato feliz, y a la hora de la comida suele hacerse aún más notorio.
Se cree que esta vibración, generada por la laringe y el diafragma, está asociada tanto a momentos de placer como de autorregulación: comer algo delicioso activa ambas cosas a la vez.
Por eso en Me-O celebramos cada ronroneo como una pequeña reseña de cinco estrellas directo del michi.